Galería de Arte Juan Manuel Lumbreras

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Merche Gil (Espacio 3)

Envídate

La bilbaína Merche Gil pertenece a esa clase de artistas jóvenes —formados en la Facultad de Bellas Artes de la UPV—, cuya personalidad académica ha quedado marcada en su trabajo. Se le nota la formación universitaria. Pocos autodidactas han logrado centrar sus actuaciones con el rigor de estas generaciones cercanas.

Sobre todo, se nota la sinceridad, la enorme franqueza con que cuentan sus historias. Por ejemplo: Merche Gil confiesa ser «barroca» en su propia intimidad, interesándose en reflejarlo en la obra que realiza. «Me gusta mezclar en el lienzo ideas contrapuestas. Sobrepongo diferentes mensajes, los entrelazo, porque yo también soy así de compleja. Es una cuestión personal. Pero, en realidad, todo tiene un punto de encuentro y hasta de fusión».

Advertimos esa capacidad, como advertimos ciertas obsesiones plurales, que le obligan a trabajar en campos enfrentados conceptualmente, donde ironiza apasionadamente sobre la vida. «Juego con la ambigüedad. Uso el humor como material expresivo. En esta ocasión, hasta he necesitado dar protagonismo al juego, o sea, al ejercicio recreativo sometido a reglas, donde se gana o se pierde, que está presente hasta en el título de la exposición, Envídate, no siendo más que un movimiento arriesgado, una ventura en un juego de naipes».

Presente de forma ostensible en la exposición, el juego es un complejo movimiento de símbolos que se comunican sobre un plano/tapete aún no estando en la misma mano; y eso representa en la obra de Merche Gil una carga de intuición, de riesgo, de aventura, de coyuntura, muy superior a otras formas de comunicación plástica. Es como embrujar el cuadro, dotarlo de mayor ingenio y de suerte. Es original.

Luego, las otras imágenes, las retomadas de la iconografía clásica del arte, se funden con las lúdicas y con la constante acaracolada, convirtiéndose en figuras del propio juego, con lo que la complejidad del mensaje plástico se multiplica hasta el infinito. «Me gusta lo lúdico. Pero no como forma de entender la vida entre trampas permanentes o colgada del azar. Hay en el juego muchos componentes con valor netamente plástico, y otros de tipo íntimo que también me interesan». Los mezcla en un remolino de sensaciones, en una confesión pública a veces difícil de leer, de entender o de adivinar, pero bella y densa en trajines creativos.

En el fondo, Gil es una artista clásica, evolucionada hacia su tiempo vital, reciclada, que con geométrico orden sabe mezclar viejas señales de identidad con «percepciones actuales nacidas de la realidad». Cuenta cosas que vive y las cuenta a través de planos/cartas imaginarios. «Me gusta la simbología. Y por eso, uso imágenes procedentes del arte clásico. Me interesa cifrar mensajes… Es otro juego más», confiesa. Esa es la verdad de su arte.

JAVIER URQUIJO. El Mundo, 20 de diciembre de 1998.

Fecha: 15 Dic - 30 Ene 1999

Obras

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