Santos Iñurrieta
(Vitoria, 8 de julio de 1950 – Mallorca, 10 de diciembre de 2023)
Iñurrieta fue una figura central en el desarrollo de la escena artística y cultural en el País Vasco durante las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI.
Estudia en la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria y muy pronto participa del ambiente de vanguardia, acudiendo en esta época a la sede del colectivo vitoriano Klin.
En los años setenta realiza sus primeras exposiciones, destacando las realizadas con la Fundación Faustino Orbegozo Eizaguirre, a finales de esa década, dentro del proyecto expositivo itinerante conocido como Erakusketa. En 1980 presenta su trabajo en la Feria de Arte Contemporáneo de Bilbao.
Perteneciente a una generación de pintores que sigue la línea de trabajo marcada por artistas como Carmelo Ortiz de Elgea (1944) y Juan Mieg (1938), su obra parte de la abstracción para interesarse más tarde por temas de índole social; la figura humana pasará entonces a ocupar el centro, convirtiéndose en los años subsiguientes en el eje de toda su pintura.

Exposiciones
Referencias destacadas
- Santos Iñurrieta se formó académicamente en la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria entre 1964 y 1967. A finales de los 60 y principios de los 70 participó junto al activista Javier Septién y artistas alaveses/gasteiztarras como Gabriel González, Lourdes Lacalle, Xabi Montoia, Periko Gonzalo, Vicente Preciado, Enrique Santamaría, Ernesto Murillo y Jesús Verdasco en el grupo Klink, que conjugaba militancia antifranquista y agitación cultural, proporcionando un espacio colectivo, abierto, anárquico y fecundo a los artistas locales.
- En 1972 empezó a recibir patrocinio de la entidad que se convertiría en la Fundación Faustino Orbegozo Elzaguirre, principal promotora de la abstracción en el arte vasco. Con la Fundación ya formada, Iñurreta participó junto a Juan Mieg, Carmelo Ortiz de Elgea, José Luis Zumeta y otros, en la influyente Erakusketa– exposición itinerante que dio a conocer el arte vasco en todo el Estado, de 1978 a 1980.
- La conciencia social de Iñurrieta estuvo presente en su obra desde los inicios, y especialmente a partir de los trágicos Sucesos de Vitoria.
- Iñurrieta fue muy activo en la creación de tejido cultural en Vitoria. Apoyó a músicos, artistas, dibujantes, actores y directores de cine; propició en su casa y en su taller un caldo de cultivo interdisciplinar y contestatario.
- En este sentido es innegable la influencia que su carisma y su obra ejercieron sobre su entorno artístico. Podría decirse que fue un nexo entre la pintura de sus predecesores de la Escuela Vasca en los años 60 y posteriores pintores al margen de las corrientes postoteizianas preponderantes, aportando visiones más personales y liberadas, con la práctica de una figuración crítica e irónica enraizada en cierto pop surrealista, vigente hoy en día entre las prácticas artísticas dinámicas del panorama internacional
- En 1992 se traslada a Mallorca. En la isla su obra se expande: la placidez, la luminosidad y la calma de la isla encuentran su lugar en el imaginario de Iñurrieta.
- Su obra se diversifica: un divertimento son las kajikas a modo de viñetas, jugando con elementos reciclados en formatos pequeños, reflexiona filosófica, irónica o esotéricamente sobre la vida en múltiples cuadernos. Otro divertimento mucho más privado son los paisajes. Como decía él, nunca quiso exponerlos, eran sólo para él. Durante los años en Mallorca refleja la luz, los colores de la isla que tanto le fascinan. Los cuadros se van amontonando en el taller.
- En 2017 el Museo de Arte Contemporáneo del País Vasco, Artium, montó una gran exposición donde se expuso la obra de mayor formato. En 2018 tuvo sus dos últimas exposiciones en Vitoria, en Zuloa Irudia, y en el espacio Zas.
- La obra de Santos Iñurrieta fue evolucionando desde sus principios en distintas alternancias de figuración y abstracción. Encaminada en los primeros años al desarrollo espacial de volúmenes formales, compactos y rotundos, con elementos antropomórficos o imaginarios organismos pétreos encadenados en su entorno espacial, en los años 70 su pintura tenía un cierto gigantismo épico. Sus dos vetas características eran una honda preocupación social y una evidente filiación vasca, de solidaridad con su pueblo. En general sigue con fidelidad las necesidades de comunicar desde su interior todo cuanto quiere explicar de situaciones ampliamente colectivas. Poco a poco el color se va acentuando delicadamente como fruto de un trabajo minucioso y meditado. La pintura de Santos recorre aceleradamente una trayectoria que va de lo inmediato sentimental hasta lo intelectual. Desde lo explícito y directo a lo simbólico.
- El choque de planos entrecortados, las expansiones de colores contenidas en su etapa más abstracta no tenían suficiente fuerza y Santos hace un cambio de estrategia en los años 80. Era imprescindible que los acontecimientos que pasaban en sus cuadros tuvieran protagonistas reales y fueron rostros duros las primeras figuras que se abrieron paso. La narración directa fue ganando terreno a lo puramente simbólico.
- Después de su año en Lanzarote en 1983, comienza a confeccionar un tipo de obra muy argumental, muy irónica, surreal, simbolista y mordaz. Seres antropomórficos y zoomórficos con constantes referencias al esoterismo, la cábala y el tarot, a una imaginería fantástica, al erotismo… En definitiva, una crítica afilada a muchos aspectos de la sociedad contemporánea, con una profunda carga irónica subrayada por los extravagantes y descriptivos títulos que da a los cuadros, un pequeño subgénero dentro de su obra.
- En julio de 1992 Santos se traslada a Mallorca y desde allá nos muestra los relatos de una cotidianeidad dislocada por la imaginación. Sus cuadros son una fiesta visual, quiere contar historias introduciéndolas en otras historias. Hay constantes referencias al mundo del arte de ahora y de siempre. Son actos de homenaje admirativo más que acciones plagiarias, Picasso, Matisse, Gris, Hockney entre muchos otros. Aspira a seguir pintando con total libertad y esa libertad incluye visitas a los iconos de la pintura moderna. Aplica más bien el método surrealista, descentrado, de entrelazamiento de relatos.
- La intención crítica le sirve para articular la dislocación de figuras y dobles lecturas para llevar la imagen a un punto de fluidez capaz de generar un relato abierto.
- La pintura de Iñurrieta es como una forma de sonrisa, como ejercicio laboral de felicidad de expresar. Iñurrieta se niega a cualquier movimiento y sólo pretende estar en el lugar que vive, producir cuadros en su espacio inmóvil, sin tensión, sin ansiedad: trabaja como quien respira.
