Alan Sastre + Xavi Ceerre
Donde Mientras
Francis Bacon limpiaba sus pinceles contra las paredes y las puertas de su estudio. Con los años, aquellas superficies fueron cubriéndose de manchas, trazos y restos de pintura que no tenían otra finalidad que la de desprenderse de ella. Günther Förg, al descubrir aquellas paredes en unas fotografías, encontró en esos gestos involuntarios el punto de partida de algunas de sus pinturas. Lo que había quedado fuera del cuadro regresaba a él. El residuo de una acción se convertía en el principio de otra.
Durante siglos, la pintura ha servido para representar el mundo, como una ventana abierta hacia aquello que no está. Pero una superficie también puede ser un lugar donde las cosas suceden y dejan rastro, donde se acumulan distintos tiempos sin necesidad de contar una historia. En la antigua Roma, los augures delimitaban una porción del cielo para observar el vuelo de los pájaros. A ese espacio lo llamaban templum. El cielo seguía siendo el mismo, pero dentro de aquel límite cualquier movimiento podía convertirse en signo.
Nos interesa esa condición de la pintura: un espacio delimitado donde se encuentran lo deliberado y lo accidental, lo que se hace y lo que sucede mientras se hace. Una pincelada puede responder a una intención o no tener más propósito que limpiar un pincel. La superficie recibe ambas sin hacer distinciones. Acumula gestos, interrupciones, insistencias, incluso aquello que parecía no servir para nada. Tal vez la diferencia no esté en las marcas, sino en el lugar que ocupan y en la atención que les prestamos. Después de todo, una pintura también podría ser eso: una porción de mundo separada del resto, donde lo que antes pasaba inadvertido encuentra una forma de permanecer.
Alan Sastre (Barcelona, 1977) y Xavi Ceerre (Alcoy, 1988).
Fecha: 29 Oct - 4 Dic 2026

















